Ha sido una sensación rara, llegar a una ciudad nueva, que no conoces de nada y que sabes (por experiencia) que en unos meses será tu hogar.
Aún estoy triste, es un algo que me queda dentro. La despedida de mis amigos y compañero fue bastante más dura de lo que me esperaba...
Mis colegas me hicieron pagar una apuesta perdida el último día: Me vistieron de conejo y me obligaron a hacer así el circuito de salida de mi empresa.
Fue la leche de gracioso, pero hoy, no se por que, no me apetece reir.
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